<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896</atom:id><lastBuildDate>Sat, 24 Oct 2009 20:07:21 +0000</lastBuildDate><title>SAVIADURÍA</title><description>Walter Daniel Tejada Campos</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/</link><managingEditor>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>81</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-2720117608793362920</guid><pubDate>Mon, 27 Jul 2009 23:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-08-22T17:35:55.206-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Mirada Descalza</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXXVII</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La contagiosa oblicuidad de su mirada no tardó en impregnar en mí el inefable afán de su contemplación; mas en ello me complazco por traer aquí los hitos que me condujeron a la prosternación; ergo, débole gratitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fervoroso despeñábase un haz de luz, embozando, segundo a segundo, la tachuela que de tamaño mayor a la empleada por los zapateros, sobresalía del madero.&lt;br /&gt;Destino de devotas caricias ansiando imprimir de hoy, o extraer de lo que ayer fue transfixión, lamentos, me parecía escuchar de cuando en cuando:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¡Dentro de tus llagas, escóndeme!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Reconocimiento; súplica; sosiego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El funículo de la mirada conectaba los embozos con la mano que asomaba por la boca de una hornacina. Entre ambos, el brote de dos columnas reducían mi campo visual; soslayable reducción ciertamente, por cuanto advertí en estas, una suerte –si tal expresión cabe- de venas comunicantes entre el fresco de la Última Cena en el velo del templo, con las espolvoreadas astillas en torno al embozo.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sangre de Cristo, embriágame. Agua del Costado de Cristo, lávame.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Alianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grácil, con aire bienhadado y natural disposición, entre las gruesas columnas y aquella mano en lo alto, sublime bendición, el joven dueño de la contemplación se detuvo en mi horizonte.&lt;br /&gt;Imponiéndole acomodación a su chaqueta como quien desciende de un carruaje tras un fatigoso viaje, y mientras sostenía con firmeza un attaché en una mano y fresias en la otra, con circunspección reverenció la imagen.&lt;br /&gt;Continuando su marcha hacia otro punto cardinal, y yo animado tras él, sin mediar reparo alguno presto trepó por una escalerilla próxima al sagrario y acomodó las fresias húmedas en la nuca del Crucificado.&lt;br /&gt;Un sacerdote, saliendo de la sacristía, al ver al joven sonrió, e inexplicablemente también lo hice yo.&lt;br /&gt;El joven me miró, diciendo: Entre su cerviz y el madero refulge el cáliz servicial; indubitadamente afluyó a mí el lavatorio de los pies.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Pasión de Cristo, confórtame. Cuerpo de Cristo, sálvame.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Discípulo de fe; extasiado frente al Cristo y bebiendo mi alma de ese hontanar de misericordia, al joven le escuché decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué excelsitud reside en tu mirada descalza hollando sin rozar; mirada descalza que despoja, retorna y colma; mirada descalza que doblega la ruindad, ensalzando la obediencia, la nobleza y dignidad; transparente mirada descalza que, oteando desde ese cáliz servicial, dice: ¡Conviértete y ven a mí para gozar del proceder recto!...&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¡Oh buen Jesús!, óyeme.&lt;br /&gt;No permitas que me aparte de ti. Del enemigo maligno, defiéndeme.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Pascua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… mirada descalza, ungüento de trinitaria fe definiendo el Camino, la Verdad y la Vida; ¡ay mirada descalza, ventanas de cielo, resérvame una habitación; y sólo habiendo cumplido con tu santa voluntad pueda ser digno de residir en ella. En vos confío, Dios mío!&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Alma de Cristo, santifícame. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame a ir a ti, para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Eternidad. Acción de gracias. Eternidad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;- - - - - - -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi nombre es Virdomel y les agradezco la compañía. En el interior del rastrojero hace muchííííííísimo calor, pero bueno, hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol como dice el Cohelet, y por lo visto ha llegado para mí el momento de partir. No, no sé adónde.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me daba no sé qué viajar, pero esta vez acepté la invitación; así que tomando mi almohadoncito de fondo negro tornasolado con sus cinco flores y dos tallos con esa sucesión de ochos horizontales, todo en dorado, y una mochila con lo estrictamente necesario, llevaré también conmigo unas copias de SAVIADURÍA para compartir por otras rutas. Por ésta espero que les haya gustado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como diría alguien que conozco: ¡Que Dios bendiga vuestros sueños, tiempos y espacios!&lt;br /&gt;Hasta otro momento si Dios así lo quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“…Que el Dios de la paz haga en nosotros lo que es agradable a sus ojos, por Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén…”&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (Heb. 13, 21)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-2720117608793362920?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2009/07/saviaduria-parte-lxxvii.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-2953486869437905475</guid><pubDate>Sat, 11 Jul 2009 23:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-07-11T20:15:00.891-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Abril</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXXVI</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Tórrido atardecer, aquel de noviembre, en el que fui casual testigo de una conversación que, con eco difuso, traigo a esta noche gélida de abril. Un abril que hizo retornar mi lapicera, insospechadamente, como a esas hojas aún verdes arrancadas por el viento, y antes que las recoja el silencio eterno, agostadas y empujadas por el murmullo del mismo viento, preludian un bamboleado paso aleteando por las raíces del árbol que les dio sustento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba yo sentado en mi almohadón, ese sobre cuyo fondo refulgen una serie de ochos horizontales que enmarcan cinco flores y dos tallos en dorado, cuando de pronto, una parejita tomó asiento en el banco de la parada del colectivo. Yo esperaba el 42; ellos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te cité con urgencia porque necesito revelarte algo, dijo él con la voz quebrada y la mirada prendida y perdida en los ojos de ella. Espero no lo tomes a mal, musitó inclinando la cabeza; ¿Qué te sucede? pareces temblar, ¿te sientes bien?, interrogó la dama al tiempo de voltear su rostro dispuesta hallarse con el de él. No hay porqué inquietarse, estaré bien una vez dicho todo; Pues cuéntame para estar bien los dos; Es tarde repuso él mirándola de costado; ¿Cuándo es tarde o temprano?; Ayer para mí fue tarde; ¿Ayer?; Sí, cuando celebramos nuestra graduación y en el aula besé tu mano. Una mano a la que le negaba su anular.&lt;br /&gt;¿Qué tiene mi anular? expresó ella con sorpresa, una sonrisa inocente, y mirándose ambas manos; Lo que por largo tiempo neutralizó mis impulsos; No entiendo; Te aseguro que lo intenté pero fue más fuerte que yo; Creo ir entendiendo; Te amo y no quiero que me digas nada, siempre tuve la respuesta, pero también deseaba responderme; ¿Y qué te has respondido?; Que la distancia ayudará a la renuncia; Pe… Pe… pero yo también te quiero; Lo sé, pero yo te…, también te quiero. Adiós, Siella, prometo dejar tu nombre en la puerta de la ciudad; ¡Espera!; No puedo, ¡aún es temprano! respondió él y gemebundo apuró su marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo traté de imaginar ese beso en el anular anulado y sentí en los labios un poquitín de escozor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De un magazín en una guantera, salía: Tu nombre me sabe a hierba &lt;span style="font-size:78%;"&gt;(J. M. Serrat)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Al costado de la ruta un hombre leía: “Esta mujer cabe en mis manos. Es blanca y rubia, y en mis manos la llevaría como a una cesta de magnolias. Esta mujer cabe en mis ojos. La envuelven mis miradas, mis miradas, que nada ven cuando la envuelven…”&lt;span style="font-size:78%;"&gt; (Pablo Neruda)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días, SAVIADURÍA© continuará)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-2953486869437905475?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2009/07/saviaduria-parte-lxxvi.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-2081710868123821577</guid><pubDate>Thu, 18 Jun 2009 23:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-06-30T13:05:41.792-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Ríos</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXXV</title><description>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(viene de LXXIV) Tragué saliva cuando de soslayo aprecié un cartelito que decía: en el acto o en 24 horas se limpia o lustra cualquier tipo de calzado, de lo que me permití inferir incluiría los de piel, y en ese caso cómo se las arreglaría Don Guido. Pero como creo haber dicho en alguna oportunidad, aguardo, aunque habitualmente me cueste, que el de turno abra la interacción, aceptando las reglas del juego, porque el aprendiz soy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio cambié la calidad de los cerrojos, y como me pusieron de nombre Guido, no me fue fácil andar cargando un llavero con llaves más grandes. No pasó tanto que me vi obligado a reponer los cristales de la vidriera; con otro espesor y tratamiento.&lt;br /&gt;Fui al médico. Luego le puse persianas al negocio.&lt;br /&gt;¡Glup! &lt;br /&gt;Mi hijo averiguó y entonces instalamos un equipo de alarma.  &lt;br /&gt;Fuimos al médico.&lt;br /&gt;¡Glup!&lt;br /&gt;Entre mi hija y mi esposa me convencieron que era necesario instalar un sistema con cámaras de video; luego, mi hijo agregó un tendido de rejas delante de los mostradores.&lt;br /&gt;Un mañana, mientras estaba abriendo el local, miré hacia adentro y vi a la carroña ufanarse frente a un girasol. Y aquí me tienes, Virdomel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entendí, Don Guido, esa fue mi respuesta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- - - - - - -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“...Mientras la ciencia a descubrir no alcance&lt;br /&gt;las fuentes de la vida,&lt;br /&gt;y  en el mar o en el cielo haya un abismo&lt;br /&gt;que al cálculo resista;&lt;br /&gt;Mientras la humanidad siempre avanzando&lt;br /&gt;no sepa a dó camina;&lt;br /&gt;Mientras haya misterio para el hombre,&lt;br /&gt;¡Habrá Poesía!...”&lt;br /&gt;Gustavo Adolfo Bécquer&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días, SAVIADURÍA© continuará)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;    &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-2081710868123821577?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2009/06/saviaduria-parte-lxxv.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-8540919203006047017</guid><pubDate>Sat, 30 May 2009 23:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-06-30T13:05:41.793-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Ríos</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXXIV</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Portando mi almohadón de fondo negro tornasolado y sus detalles en dorado, y con el propósito de acortar camino, si es que a mí compete el acortarlo o estirarlo o el creer que lo hago, interné mis pasos por el sendero en diagonal que cruza una plaza ubicada por la zona de la legislatura y de los tribunales. Al poco de ingresar me detuve para observar cuán grande era la plaza en cuyo interior anidaba algo de paz.&lt;br /&gt;Mis sentidos creyeron percibir que la plaza era una suerte de réplica de la creación en miniatura; y mi arribo, en tal caso, era como el de un río que sumerge sus patitas en el mar, presto a contarle a otros ríos por qué madres y desmadres, bajo qué transparentes cielos y tempestades, por cuáles rectas y sinuosidades, junto a qué bajos y altos relieves, cerca de qué floras y faunas, en medio de qué vientos, he andado...; y tantas anécdotas más para contar y por escuchar. Refrescar las patitas, y de paso recoger, como jugando con una clepsidra, el cintilo de los infinitos cintillos de mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avancé atraído por los aplausos que provenían de un grupo de personas rodeando a niñas y niños que lucían rosarios blancos entre sus manos que, vistiendo prendas muy blancas y almidonadas, depositaban una ofrenda floral ante una placa ubicada al frente de un monolito.&lt;br /&gt;Me asombré al ver a pocos metros de allí a Don Guido, un comerciante de mi barrio, sentado y con un cajoncito de lustrabotas ante sus rodillas. De más está decir aunque lo digo igual, que pronto me acerqué, y tiré junto a él mi almohadoncito con un: hola, Señor Guido, qué gusto verle. Me hubiera complacido otro tipo de respuesta, mas la dada no guardó vicio alguno de hipocresía al escuchar: para mí no lo es del todo, Virdomel.&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días ésta historia continuará)&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-8540919203006047017?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2009/05/saviaduria-parte-lxxiv.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-6836923074030930390</guid><pubDate>Wed, 13 May 2009 18:39:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-13T16:00:02.618-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Desierto Perfil</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXXIII</title><description>¡Oh, desierto perfil! ¿Qué me quieres decir?&lt;br /&gt;¿Será quizá que has librado a llaneza para que pedantería y vanidad solas se ausenten?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh, desierto perfil! ¿Qué me quieres decir?&lt;br /&gt;Si no te escondes, ¿puede acaso tu perfil ser desértico y querer ser querido para que cultiven ingenios en ti. Sin miedo que intrepidez alguna manipule a per, con fill, field, feel…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh, desierto perfil! ¿Qué me quieres decir?&lt;br /&gt;Me subyuga la humorada que ese biombo impone detrás de tu ¡sshhh!, que lleva mi bote hasta el borde de la cascada, y no me deja hundir si es ora por aquí; ni en falso trepar, si es ora por allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh, desierto perfil! ¿Qué me quieres decir?&lt;br /&gt;Prefiero no limitarte y aceptar tu propuesta de libertad. Te imagino con tus manos juntas, enjutas, guiando una plegaria al cielo por un poco más de inspiración y loas a la vida.&lt;br /&gt;Lejos de mí la idea de naufragar en la presunción de un número, ni que su mera combinación te ha permitido hoy llegar acá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy saldré antes de la oficina; acusaré indisposición; mas tú, mi secreto de hoy conocerás, no te botaré, no te reiniciaré, te dejaré en stand by; es probable que a la vuelta de la esquina en algún rostro te pueda encontrar. &lt;br /&gt;¿Serás una quimera? ¿Serás soledad?, mas hoy qué más da; yente, viniente; mañana, si Dios quiere, ¡riego viviente! nos volveremos a encontrar por más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Señorita!, aquí le dejo la llave de aquel box; dejé todo igual como usted me lo indicó, ¿por cuál otro sigo?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días, SAVIADURÍA© continuará)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-6836923074030930390?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2009/05/saviaduria-parte-lxxiii_13.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-3494573598418720940</guid><pubDate>Sun, 19 Apr 2009 17:59:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-04-19T14:59:00.665-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>3 Ave Marías</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXXII</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(viene de LXVII, LXVIII, LXIX, LXX y LXXI) Jesús se expresa con la sutilidad de la creación. Es tan delicada la forma de hablar de Dios que la rusticidad humana no capta la simplicidad y dimensión que ésta tiene. En la complejidad del hombre éste se termina enredando.&lt;br /&gt;Dios da al hombre la creación para vivir en libertad. Lo mismo hace después enviando a su Hijo Jesucristo, más sutil lo hace después con el Espíritu Santo, Palabra y Hálito de Vida siempre presentes.&lt;br /&gt;Por ser Jesús la Palabra, en Juan, la acción es un torbellino de prodigios. En Palabra-Jesús-Creación está el principio del universo, el fin en donde se resume; circulando la creación como la obra para la renovación de la vida.&lt;br /&gt;Dios, luego de la creación, en donde el hombre pareció no descubrirlo, pone la otra mejilla, su propio Hijo, más sensible al golpe humano (desprecio, abandono, indiferencia, descuido, vilipendio, iniquidad, censura, insulto, crueldad física-psíquica, descalificación, desinterés, descreimiento, escarnio, negación…) Expone Dios a los sentidos y al corazón del hombre sus infinitas mejillas y siempre la que viene es más sensible. Observa Él la respuesta del hombre: en el hombre, por el hombre, para el hombre, con el hombre, como hombre todo, de su integridad, para con Palabra-Jesús-Creación.&lt;br /&gt;Juan halla en el Cristo de la Cruz el Rostro de Dios derramando amor y más amor cuando más y cuanto más sale del flagelo; de la misma flagelación saca Dios más misericordia ¿El “qué lástima” no será “qué dolor”? Descubre Juan en el azotado -cuerpo, materia frágil-: la bondad de Dios, la vigencia de la Palabra. Testigo del último aliento lo descubre vital. Sensible a Palabra-Jesús-Creación, Juan, la hace circular para no reducirla, para no hacerla transitoria; para no ponerle cotas; para fijarla en los corazones y no dejarla fija temporo-espacialmente; no la hace parte de un contexto sino que pone a la humanidad bajo el arco de Palabra-Jesús-Creación. Vio hacia atrás y adelante; reconoció la extensión del soplo. Palabra-Jesús-Creación es el equivalente al constante movimiento; espíritu de vida. La Palabra de Dios vive en el tiempo incontenible, ilimitado y que contiene a todo tiempo; así lo es Jesús, palabra hecha carne que, venciendo a la muerte, traspasa los límites del tiempo por su pureza purísima; y la Creación, vulnerable, es recreada y pronto, nuevo brote es.&lt;br /&gt;Palabra-Jesús-Creación, es.&lt;br /&gt;Dios es Misericordioso. Cada manifestación en el curso de la historia ¿no son venidas; acercamientos a los hombres para renovar el vínculo? Nublada la memoria del hombre, el agua limpia y el Espíritu Santo purifica. La una prepara desde lo externo, la purificación arranca y repara desde el espíritu. Se hace necesario el odre nuevo para que el vino nuevo no lo reviente.&lt;br /&gt;Gracias a Dios creo porque creo, y decidido a declararlo estoy, Armando, porque no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón ¿no te parece?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El otro fin de semana nos juntamos para comer el asado ¿gusta venir, Virdomel?&lt;br /&gt;- Gracias. Me he saciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casa, antes de cebarme unos mates, leí: “Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera”. (Jn. 17,5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días, SAVIADURÍA© continuará)&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-3494573598418720940?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2009/04/saviaduria-parte-lxxii.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-6955596904201910142</guid><pubDate>Tue, 10 Mar 2009 22:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-04-18T15:28:04.181-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>3 Ave Marías</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXXI</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(viene de LXVII, LXVIII, LXIX, LXX) Orlando a Armando:&lt;br /&gt;Seguí con mis oraciones y lecturas no declaradas, y de la mano de los 3 Avemarías mi corazón fue llevado hacia la siguiente reflexión de una parte del Evangelio de San Juan: El mundo fue hecho por medio de la palabra, yo me pregunto, al crear Dios el mundo, ¿no había materializado en otras expresiones al mismísimo Jesús? ¿No había prologado su nombre la habitabilidad de un mundo conforme a las necesidades de los hombres? Esa palabra de la que Juan habla ¿no se había corporizado antes para ambientar el ambiente del que participarían los hombres?.&lt;br /&gt;Siendo Jesús la Luz del mundo, el Camino, la Verdad y la Vida, ¿no se había manifestado ya su existencia? Jesús se hermana con la humanidad toda mucho antes de su explícita irrupción en el tiempo terrenal. Tiempo transparente a los ojos del Padre, quien sabiendo qué podría ocurrir en el transcurso, previó, en su prístina creación la necesidad de enviarlo de otra forma para decir: ¿no se dan cuenta?, ¿no se dieron cuenta?.&lt;br /&gt;Ese Hijo Único lleno de gracia y verdad, es dado con la misma gratuidad que en otrora fue palabra; palabra de Dios, por consiguiente: Verdad; imperecedera, universal.&lt;br /&gt;Pareciera que Juan designa “Palabra” al espíritu que bajó la orden y el ordenamiento de lo creado. Era Jesús. El mismo que vendrá otra vez. Es por ello que en la próxima descenderá de los cielos y, testigos, nos tomará por sorpresa la forma de su revelación. Y no será como Palabra, exclusivamente, ni como el Mesías, exclusivamente, sino la expresión misma de Dios escrutando a cada uno. Y lo hará en el mismo instante, porque al ser palabra, etérea y eterna, incontenible es. Manifestación de Dios en plenitud que dividirá lo que es reflejo de luz de aquello que difunde y propaga tiniebla. Y nos tomará por sorpresa, leyendo y procurando descubrir el tiempo de su próximo advenimiento, y ni siquiera consideramos que antes de su humana aparición, hubo otra venida del elemento de Dios, a la que nadie asistió, porque vino a ambientar el medio ambiente, y cuando creyó el Padre, necesario, lo hizo regresar. Se montó la osamenta para dejar a merced, una vez más, del libre albedrío de los hombres, esa naturaleza divina; como la naturaleza de la creación, ayer y hoy maltratada.&lt;br /&gt;Espiritual rudeza reina en nos. Ayer y hoy ignoramos a videntes y profetas del Único Dios; no alcanzaron plagas, no fueron suficientes los mártires, las teofanías se minimizaron. Cuando no erigimos ídolos, veneramos muertos; si cuando vivos nos guiaron a instancias de Dios, ¿por qué asignarles un despacho a la misma altura de Dios?.&lt;br /&gt;El poder es de Dios.&lt;br /&gt;Vuelvo a lo de San Juan: Creo que se puede advertir la extensión de Palabra-Jesús a lo largo de su libro. La Palabra de Dios es Jesús, por consiguiente Jesús fue Palabra en la Creación. La acción de esa Palabra es de limpieza, liberación, sanación, purificación; capaz de ahuyentar y desmoronar lo humana y vagamente atraído y concebido, lo distorsionado, la entraña de la competencia con Dios, la contradicción a su voluntad. Una vez que obra la Palabra-Hijo Jesucristo ya no hay lugar para dudas; ignorar o negar a Dios es un grave error. Te lo digo yo, Armando; un pecador por ello.&lt;br /&gt;Si la Palabra de Dios, es Jesús, y la Palabra de Dios es eterna, Jesús está Vivo. Y no quiero sentir en mi corazón el: Siguen sin creerme, ¡qué lástima!; ese qué lástima puede significar qué dolor.&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días ésta historia continuará)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-6955596904201910142?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2009/03/saviaduria-parte-lxxi.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-5787575548558024488</guid><pubDate>Sat, 21 Feb 2009 14:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-04-18T15:28:04.181-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>3 Ave Marías</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXX</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(viene de LXVII, LXVIII y LXIX) Orlando a Armando:&lt;br /&gt;Marta insistía que rezara 3 Avemarías por día. Sin decirle, y a desgano, comencé a hacerlo. Al principio no hallaba relación, pero a la distancia observé que aumentaron las frecuencias de mi higiene personal; gozaba el tiempo en la bañera. Hubieron días que me bañaba hasta dos veces, ¡decile Marta, decile!.&lt;br /&gt;Una mañana salió para hacer las compras; vos la conocés, sabés cómo se demora, yo quedé solo, en casa, recostado en la cama grande, del lado donde duerme ella; tomé la Biblia de su mesa de luz y la apoyé contra mi pecho; recé 3 Avemarías, lloré, lloré sin consuelo ni razón aparente e instintivamente busqué el Nuevo Testamento, ¿sabés que había olvidado dónde estaba? Repetía la acción cada vez que ella salía, no quería que me viera e ilusionarla con una débil constancia. ¿No mi amor? Ella devolvió un mohín al estilo de una hechizada por televisión.&lt;br /&gt;En la quietud de la pieza escuché: Siguen sin creerme, ¡qué lástima!, oculté la Biblia porque sorpresivamente pasaron a saludar mis hijos, iban para sus respectivos trabajos. La nena confirmó: se te fue la cara de vinagre, viejo; y él: sí, ahora tenés cara de susto.&lt;br /&gt;El espanto vino de la cómoda, ojos de lechuza y respiración contenida retenían un ala bajo el acolchado. Retirados los intrusos permanecí mirando la lechuza en el espejo de la cómoda; torpemente abrí la Biblia descansando la vista en “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen mi yugo y aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón, y así, encontrarán alivio”.&lt;br /&gt;Durante unos días sólo recé los 3 Avemarías, y cuando Marta salía, soltaba la osamenta en la cruz que mi corazón traía a mi mente para dejar tormentos y aflicciones. Algo iba cambiando, no sabía qué hasta cuando: “No se pone vino nuevo en odres viejos, porque revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. El vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan”.&lt;br /&gt;A todo esto ni una palabra a Marta; pero ella se daba cuenta, ¡viste cómo son las mujeres! Tampoco podía ocultar muchos cambios; por más feo que estuviera el día yo le pedía salir al patio o estar en el de adelante, ¿quedó lindo, viste?.&lt;br /&gt;Traete, Marta, las fotos que seleccionamos para que las vean con Dora; el otro fin de semana nos juntamos para comer un asado, ¿te va?. Ella se ausento.&lt;br /&gt;La bruja no cambió ¿viste? y, es más fuerte que yo, volví a declararle mi amor; cada noche, como lo hacía antes.&lt;br /&gt;Ella regresó con el álbum y besó las manos de su esposo.&lt;br /&gt;Lo que me taladraba el corazón: Siguen sin creerme, ¡qué lástima!.&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;                     &lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días ésta historia continuará)&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-5787575548558024488?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2009/02/saviaduria-parte-lxx.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-1300412367563112222</guid><pubDate>Thu, 05 Feb 2009 16:40:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-04-18T15:28:04.182-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>3 Ave Marías</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXIX</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(viene de LXVII y LXVIII) Imposible negarme; bajé con él.&lt;br /&gt;Afectos a las carambolas, hombres de distintas edades se encaramaban sobre sendos paños. Dos damas, con edad de mujer por supuesto, bajo las luces y entre el humo de los puros, fileteaban los suspiros que sus quiebres sugerían.&lt;br /&gt;Un cubilete, haciendo las veces de centro de mesa, bostezaba cien y cien dados en medio de tres sujetos.&lt;br /&gt;Mostrador, sillas y mesas eran de caoba; y una alzada vitrea el respaldo de brebajes con copas de variado fuste.&lt;br /&gt;Tomamos asiento próximos a unos hipos que lagrimeaban en el escurridor del lavacopas. Un delantal colgaba junto a la puerta del baño de caballeros. Distinguí un cartelito en un tabique: Salón Familiar, decía.&lt;br /&gt;- Buenas tardes; café con cognac para dos ¿no, Don Armando?.&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- No para mí; apeteceré un té con limón, por favor.&lt;br /&gt;- ¿Trastornos digestivos?.&lt;br /&gt;- En absoluto.&lt;br /&gt;Pensándolo bien… (puede leerse Parte XVIII); bueno, no siempre.&lt;br /&gt;Mi atención con baches no registra unas palabras de Armando –tampoco me animé pedir reiteración-, enajenados mis oídos entre los acordes de Cafetín de Buenos Aires (Enrique Santos Discépolo, Mariano Mores), pudiendo aquella retornar a la mesa cuando del salón contiguo escuché el consabido tin-tin de quien, haciendo chocar la cucharita en el interior de un pocillo de café, llamó al mozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anejo a la caja, al hombre detrás de la barra, impresionando ser el dueño, delante de unas estampitas de San Cayetano, la Virgen de Lourdes y del Cristo Caminante, con intermitencia histriónica lo asaltaba una risa conejito jugando al solitario con barajas españolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice dos timbrecitos –continuó relatando Armando- para que supieran que era yo quien iba entrando (sí, entendió bien, a la puerta de calle no le echaban llave); el picaporte de la puerta cancel aún conserva un truquito para abrirla; lancé pasos sueltos por el pasillo que encuadra el jardín de invierno. A través de las placas de acrílico, iluminado por la claraboya, aprecié la esplendidez de la verdura y el remozamiento de la mesa y las sillas de hierro.&lt;br /&gt;Por abrir la celosía que antecede el comedor, escuché la voz de Orlando: ¡vení, estamos en el patio de atrás!; el tono contrastaba con el de: “…la vida sigue y estoy obligado a estar en ella…”, fluía cristalina y eufórica; se parecía a la que pronunciaba El Tropezón, el Parque Japonés, quizás el Italpark; con esa fuerza de hoy y dimensión de mañana.&lt;br /&gt;Cuando giré, amagando rodear el jardín de invierno, para tomar el pasillo que va hacia la parte posterior de la casa, ahí lo vi a Orlando, tomando la mano de Marta como cuando novios; como al regreso de la luna de miel en Córdoba; como esos atardeceres, él con Marta Alcira y yo con Dora, saboreando exquisitas empanadas salteñas con un argentinísimo torrontés, mirando el río.&lt;br /&gt;Una recomendación, si por causa alguna conociera usted a mi Dora, no vaya a decirle doña, por favor…&lt;br /&gt;- Pierda cuidado.&lt;br /&gt;…Despojado de la enredadera de taciturnidad de días atrás, Orlando me esperaba con vermouth, saladitos y pan cortado a mano según acostumbra Marta. Su sonrisa anticipó a la rodaja de cantimpalo que tendería; su mirada extendió el horizonte y su otro brazo impulsó la silla de ruedas. ¡Estoy hecho un rana, Orlando!, me dijo. Le hincamos el diente al copetín y moderamos el fondo blanco. Disfruté sobremanera su reposición pero más aún su testimonio.&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;                         &lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días ésta historia continuará)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-1300412367563112222?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2009/02/saviaduria-parte-lxix.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-5726193419707872647</guid><pubDate>Mon, 26 Jan 2009 15:19:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-04-18T15:28:04.182-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>3 Ave Marías</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXVIII</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(viene de LXVII) (Armando cuenta a Virdomel) Hacía cosa de siete meses que no nos veíamos; la esposa me confesó que él prefería estar solo y temía incomodarme; desentendido, tomé distancia; en la última charla él dijo cosas que me asustaron: Quisiera volver a creer en Dios como lo hacía cuando todo marchaba bien. Sinceramente yo no puedo tener la perseverancia de Marta Alcira (la esposa), de otros; sostener creencia alguna siquiera. Hoy sólo creo en los dolores que me atormentan. Verás que el panorama está teñido de desaliento, pero la vida sigue y estoy obligado a estar en ella, o mirarla pasar hasta que el basta llegue pronto.&lt;br /&gt;¡Ave María!&lt;br /&gt;- Perdón, Armando ¿y esa foto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creí que debía interrumpir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en el Proveedor del Sud, un mercado muy grande ubicado sobre la Av. San Juan al 1000. Ocupaba un terreno en distintas manzanas. Orlando (el amigo) tenía una pollería sobre el terreno lindante con Achupallas; ¿Achupallas?; Sí, una cortada que un día cargaron en un camión y se la llevaron. Mi local estaba cerca del ingreso por la avenida; un bazar muy surtido. ¡Se ponía lindo los fines de semana!, mi esposa llevaba el tocadiscos y sacábamos un parlante a la puerta, eso atraía clientes. En un tiempo los purretes bailaban el twist o el fox-trot en la vereda. Excusa suficiente para acicatear, con un ¡padrino pelado!, a cualquier pituco que pasara; éste difícilmente resistía la conminación, resuelto a soltar al aire un puñado de monedas obligando a la chiquillería a rodearlo y aplaudirlo.&lt;br /&gt;Si le contara cuando los puesteros nos juntábamos a jugar al balero; Don Fulgencio(s) de pura cepa éramos. ¿Jugó al balero, Virdomel?&lt;br /&gt;- No&lt;br /&gt;- ¡Usted no tuvo infancia!, ja ja ja&lt;br /&gt;Una vez al mes, cuando organizaban las carreras de autitos tirados con piolín, con Orlando rifábamos una canasta para pic-nic; mantelitos bordados, un juego para cebar mate, un juego de la oca, dos pollos, menudos y huevos haciendo juego; ja ja ja.&lt;br /&gt;¡”Tenemos” que bajar en ésta!&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;                   &lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días ésta historia continuará)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;   &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-5726193419707872647?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2009/01/saviadura-parte-lxviii.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-2426419974828358460</guid><pubDate>Tue, 13 Jan 2009 20:47:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-04-18T15:28:04.182-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>3 Ave Marías</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXVII</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="arial"&gt;A horcajadas, sobre el aguileño morro, sus lentes caracterizaban la cartelera viviente de la función vespertina; cabriolaban las pestañas, teloneras de la mirada grácil y chispeante que, ante cada cuadro por cuadro de lo que supuse era y así fue, un álbum de fotos le proponía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Es usted Virdomel? peguntó alzando sus lentes sin superar la línea de sus cejas.&lt;br /&gt;- Sí, respondí, sin avergonzarme, ahora, aunque obré tímidamente en el encuentro que, por no citarse el derecho de admisión y permanencia, sobrevino al sentarme junto a su asiento.&lt;br /&gt;- Lo reconocí por el almohadón. Algo me habían dicho; ¡encantado!, me llamo Armando.&lt;br /&gt;- El gusto también es mío, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Armando continuó con lo suyo y yo con lo mío, que para el caso consistió en observar en cómo mi mano transpirada se iba enfriando. En la evaporación flotó mi aerostato reconociendo el antiguo óleo que retrató el brote de sudor en mi mano cuando por vez primera tomé la de ella; mano que hoy, procurando ser fiel con las riquezas de Armando, seguramente sudarán más de una vez en el intento de su reproducción.&lt;br /&gt;¡Vea mi amigo! irrumpió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo primero que fijé la vista fue en sus manos; en la alianza gallarda resplandeciendo entre la espesura del vello, profuso y nostálgico; en la parsimonia de su paternal movimiento, mesurado, sabio; en la congruente articulación de estos con su discurso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste de la foto es un amigo al que recién fui a visitar: Estábamos en Las Grutas (1); un lugar paradisíaco, en el Golfo San Matías, de aguas mansas durante el día, briosa algunas noches, fina arena, y poco conocida por entonces.&lt;br /&gt;Entonces en el que tenía pelos; yo por lo menos peino canas todavía; ¡uy perdone!; No es nada, ya no hace mella respondí urgente (puede leerse Parte XLV); en honor a la verdad creo haber ocultado un poquitín de ella, el hombre no tuvo intención. Prosiguió: Estas son nuestras esposas, ellas no han corrido análoga suerte; quizá ésta alusión sirva de soporte para lo que le contaré luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amigo era un deportista nato y amante de la naturaleza; por iniciativa de él resolvimos pasar aquellas vacaciones en carpa. Hace minutos recordábamos lo incómodo que fue para mi esposa y para mí dormir en esas bolsas rellenas de plumas; más tarde nos habituamos y realizamos otros viajes.&lt;br /&gt;En la actualidad Las Grutas cuenta con una infraestructura bien cimentada; sin embargo, mi amigo optaría por la zona del camping. ¡Qué curioso!, entre este ayer entre mis manos y el presente que nos sostiene, es probable que hace un rato se hayan materializado, más claramente, los efectos de una suerte de cimiento real; sabe a qué me refiero con lo de cimiento real, ¿no?&lt;br /&gt;- Procuro hilvanar, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubiese querido abrir el diálogo sobre el cimiento real, por cuanto la soltura presente en la expresión de su rostro me dio a entender que conocía del tema, pero el recorrido del colectivo me iba impedir acceder a los paisajes que traería a mí, Armando; y aunque no imaginaba el contexto en dónde y cómo siguió el relato, comprendí que la respuesta breve era la adecuada con un saldo de tarea pendiente para completar en el hogar.&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Provincia de Río Negro – Argentina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días ésta historia continuará)&lt;br /&gt;&lt;/font&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-2426419974828358460?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2009/01/saviadura-parte-lxvii.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-4893442427605395373</guid><pubDate>Sun, 28 Dec 2008 18:30:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-12-28T16:40:59.473-02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Sonrisa de scones</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXVI</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Incompatible con el siglo, su risa popelina contrastaba con el ceño inconciliable de su madre para con un eslabón de un mundanal sistema que se obstinaba por no atender sus ruegos. Daba sólo señales de regocijo cuando, aquella sonrisa de scones, untamiento de títeres en el salón de un bar, lograba alinear cada una de las mujeres de su interior con la mujercita dueña de la libre risa; sin tener un porqué ni arrastrar preocupación; sin que siquiera la intrusión de mi casual presencia alterara esa unidad.&lt;br /&gt;Me añadieron a sus risas.&lt;br /&gt;Insondable risa de la primera arrebataba hilaridades de mí.&lt;br /&gt;De la realidad trajo al conocimiento de mí, que las ondas de esas carcajaditas, olas de frescor durante fregados ajenos, y la lavandina engastada en las manos, líquido diamante, justificaban los descansos.&lt;br /&gt;6823 días de luz fueron componiendo la melódica paciencia que espantó a la cerrazón; que le place mirar vidrieras, pero gozo mayor siente toda vez que su doncella trae bellos parajes de un abstruso lugar que, si pudiera hacerlo con la voz, con detalles contaría en qué consiste el lenguaje de los hipocampos, en cómo es el rostro de las estrellas de mar, que todavía recuerda las fuéllegas contadas en aquel verano de hace 4146 días, que sabe de los poetas que habitan en los tréboles de cuatro hojas; que cuando convulsiona y decae su sonrisa advierte claramente la taquicardia maternal.&lt;br /&gt;Su doncella ríe, ríe y tararea, y mientras ría, ría y tararee, de algo, segura, ese maniquí de cenicienta estará, que si la suerte así fue echada, aunque su niña jamás tenga un catecismo entre las manos, valdrá igualmente la pena 70 veces 7 dar Gracias a Dios, tan sólo por verla dormir cada noche entre sus brazos, y vivir, al son de su respiración.&lt;br /&gt;          &lt;br /&gt;Mi nombre es Virdomel, un discípulo de fe, un discípulo de amor.&lt;br /&gt;         &lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días, SAVIADURÍA© continuará)&lt;br /&gt;            &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-4893442427605395373?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/12/saviadura-parte-lxvi.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-786889903149535372</guid><pubDate>Sun, 07 Dec 2008 14:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-12-07T12:06:54.540-02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Chica de papel batik</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXV</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mi nombre es Virdomel, y por ahora la llamaré la chica de papel batik.&lt;br /&gt;Recuerdo que aquella tarde, un 23 de septiembre, tres cuadras antes de llegar adonde la calle de las cuatro costas cambia de nombre para convertirse en un guijarro, fui sustraído por el animoso arbitraje oficiado por ella, la chica de papel batik, en cuanto a proponer orden y desorden a su pendiente indómito y su salvaje cabellera de palisandro; con la inequívoca intención de, a los pocos metros, comenzar otra vez.&lt;br /&gt;Sembrando huellas de color, rasgueando baldosas con su vestido largo, dobló en la calleja del tablao.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Me estás persiguiendo! espetó la chica de papel batik.&lt;br /&gt;- No, señorita; faltaba más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, para no asustarla, falté a la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La callecita del tablao se caracteriza por no tener veredas, así, el adoquinado, que siempre parece recién baldeado, abarca todo el ancho. Sus casitas bajas lucen multicolor como si las yemas de la humedad se hubieran ocupado en mezclar tonalidades en el tiempo: Ora escogió pinturas de moradores de cualquier tiempo, ora el sedimento ladrilloso que su cómplice la lluvia arrojó desde tejas y desagües, ora la decoloración de enamoradas del muro, ora explosiones de moho entre inexpertos revoques, ora extensas ramas lagrimeando emociones de nostálgicas golondrinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, vos me estás persiguiendo –reiteró la chica de papel batik.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo iba a no menos de treinta, cuarenta metros respecto de ella; la calle solitaria permitía que la oyese con claridad y su voz llegara sin quiebres; sin embargo, la holgada soledumbre me erigía malentretenido y fisgón.&lt;br /&gt;Y su vestido, ¡qué vestido!; es probable, aún no lo sé, que la conjunción del viento con la iluminación de ésa hora, vertiera en dirección a mí el increíble efecto que su vestido se fuera deshilachando, disipando, y al mismo tiempo reconstituyendo, rehaciendo. Fantástico vestido, arrebolado e inquieto, cartografiado por capilares bermellón rociado con brillantina de plata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al increparme, con su justa razón y sin rasgos de zozobra, el indómito aro se deslizó por entre las arrugas del vestido de esa mamushka de papel batik; me acerqué rápido para alcanzárselo; no rehusó ni se asustó; agradezco a Dios por ello; al abrir su mano dije: Mi nombre es Virdomel, ¿el tuyo?; creí escuchar algo así como She said.&lt;br /&gt;Tras un complaciente gesto desapareció en el pasillo de una casa.&lt;br /&gt;Acomodé mi almohadoncito frente a la puerta; de una ventana, oblonga y con plantitas en su alféizar, el visillo se movió casi de modo imperceptible; acepté el roce de miradas, no eran sólo de la chica de papel batik; simulé distracción con unos zorzales en puntas de pie, vi también sombreadas las puntas de las rejas en la parte superior de la ventana; de repente, ésta se abrió, sí, era la chica de papel batik, quien con determinaciòn expresó:&lt;br /&gt;¡Aprende a ver luz, procura hacerla parte de vos; irrádiala, Virdomel, es recopado!&lt;br /&gt;¡Caramba! –dije dentro de mí.&lt;br /&gt;Oí que un caballero la llamó por su nombre; su verdadero nombre, el que figuraba en la mayólica del pasillo: “Shesaidbutshesays”.&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días, SAVIADURÍA© continuará)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-786889903149535372?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/12/saviadura-parte-lxv.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-2000676455758086179</guid><pubDate>Wed, 26 Nov 2008 16:05:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-30T12:28:02.808-02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Uno de nosotros</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXIV</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(viene de LXI, LXII y LXIII)&lt;br /&gt;- Entiendo.&lt;br /&gt;- ...Mira, quien se ocupa regularmente del planchado, Cachito, venía de mucho tiempo sin encontrar trabajo. Su pasado no le permitía un lugar; estaba condenado. Fue víctima de adicciones. Se rehabilitó. Vivía en la calle. Sufrió el olor de la mugre, el desprecio a su desnudez. Pasó frío, calor, hambre, sed, persecución, miedo..., dijo estar mal alimentado la primera vez que aquí llegó pidiendo algo para comer. Al cabo de unos días decidimos entre todos darle una oportunidad.&lt;br /&gt;¡En alguna parte debían dársela!&lt;br /&gt;Al principio se le asignaron tareas en la galería del jardín; lampazo en mano se vinculó con pacientes en silla de ruedas, con afecciones pulmonares cargando sus respiradores, con trastornos locomotrices..., ¡bah!, con cada uno de nosotros. Que también teníamos temores frente a un Cachito arisco como un perro recientemente apaleado, que miraba de reojo, y de quien sólo conocíamos, su verdad.&lt;br /&gt;Su actitud, más tarde, lo llevó a desempeñar tareas de limpieza en los pasillos, la sala de estar y el comedor, lugares en los que conoció gente en proceso de rehabilitación, con trastornos digestivos, problemas en la piel, en los ojos, de circulación, con achaques varios, ¡bah!, con cada uno de nosotros. &lt;br /&gt;Unos días faltó uno de los ayudantes de cocina y allá fue trasladado Cachito. Vio cómo se diferenciaba la comida para cada paciente; yo como la comida con sal, pero otros no. Algunos comen en la habitación cuando salen del post operatorio y todavía no pueden moverse, entonces el tipo de bandeja no es igual para otros. Hay pacientes que no pueden cortar la carne, entonces va servida en trocitos; no todos pueden comer cítricos; y así, cada uno es cada uno, y Cachito lo entendió y comprendió.&lt;br /&gt;Un día tuvo que planchar, quien lo hacía, y muy bien, consiguió un trabajo mejor pago, pero Cachito nos fue enseñando que cada sábana, cada funda de almohada, cada cubrecama, cada frazada, también tenía que tener un tratamiento especial, no debía ser distinto para cada paciente, pero sí debía llevar, algo extra, la caricia de gasa doncel de una mano, sutil, contenedora y a la vez una desconocida acción para la otra, destinada a la esencia de cualquier piel, y sin discriminar fachadas, ¡bah!, la de cada uno de nosotros. &lt;br /&gt;- Entiendo. Me daré una vuelta por el hotel.&lt;br /&gt;- VE, cuidadosamente, Virdomel. Chau.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Hola Virdomel! ¿Por dónde te perdiste? La Rosita preguntó muchas veces por vos, salió bien de la cirugía. Está en la 406 ahora ¡Qué sorpresa le vas a dar! ¿No querés llevarle la comida?&lt;br /&gt;No está dentro de mis aptitudes la de ser mozo precisamente, y desde lo estético mucho menos buen...; usted sabrá entender; pero, habiéndome reencontrado con tan amigable gente y siempre bien dispuesta, acepté ¿Qué bandeja llevo?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¡Paf, paf! golpeé con la punta del pié en la puerta de la habitación; ¡Adelante! respondió la Rosita; ¡VIRDOMEL! ¿No trajiste un paraguas? dijo a carcajadas al verme entrar en la habitación, agregando: la chata que compré no me hará falta ya, ¿qué podré hacer con ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de tomar el ascensor una de las personas que estaba en la sala de estar gentilmente abrió la puerta de madera, la puerta tijera, oprimió el botón del cuarto piso y dejó que el cierra-puerta hidráulico se ocupara de cerrar una, y arrancó. Mi despiste no había quedado en el hospital y no tuve en cuenta que el ascensor toma impulso para subir y tiene una parada poco cortés, en consecuencia, del menú para la Rosita, el ala del pollo hervido quedó recostada en mi antebrazo, y la verdurita del consomé chorreando de una de mis orejas.&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;¿Qué te parece Rosita si como suele hacerse con los yesos, entre todos le estampamos firmas y dedicatorias a la chata que ya no vas a usar y la colgás en el living de tu casa como recuerdo de tu estancia por estos pagos?&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días, SAVIADURÍA© continuará)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;    &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-2000676455758086179?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/11/saviadura-parte-lxiv.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-8816434948462514054</guid><pubDate>Wed, 22 Oct 2008 16:38:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-30T12:28:02.809-02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Uno de nosotros</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXIII</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(viene de LXI y LXII) Si únicamente hubiera sido por el horario de visita, tal vez mi conmoción no desataba tanta risa, incomodidad y vergüenza; por cuanto la señora Myriam, quien, visitando enfermos conoció en el hospital a la Rosita, comentó que le habían dado de alta hacía dos días retornando al hospedaje para pacientes en tránsito, un valor agregado desinteresado y solidario, supongo, que le presta la obra social.&lt;br /&gt;Recordando la hora del almuerzo, me despedí de la señora Myriam con un hasta luego; y el estornudo, como reaccionando frente al síndrome del guardapolvo blanco, trepó al colectivo que pasa cerca del hostal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me suministraron una mesa revestida con fórmica color tiza con irregulares trazos en gris claro, una frazada a cuadros, una tela para cubrirla, un rociador y una plancha. Fue por mediación de Sor Mónica que accedí a una changa para el planchado de sábanas durante todo un domingo, incluida la comida, en el albergue para pacientes en tránsito en donde tomé por vez primera contacto con la Rosita.&lt;br /&gt;- Esas son mis sábanas.&lt;br /&gt;¡Eehhh...!&lt;br /&gt;- Virdomel, mucho gusto, ¿usted?&lt;br /&gt;- Rosita.&lt;br /&gt;- Encantado, Rosita.&lt;br /&gt;Hacía más de un año que la Rosita aguardaba con ansiedad que le realizaran el implante de una prótesis que le permitiera abandonar los bastones canadienses en los que aferraba las palmas de sus manos y trababa sus antebrazos.&lt;br /&gt;Trámite que se venía posponiendo quién sabe porqué causas, y sin embargo no hacían mella en la fe y entereza de la Rosita que siempre tenía algo por enseñar, añorando su pueblo y volver a caminar por entre las gordotas raíces de sus maitenes*.&lt;br /&gt;- Te aconsejo que antes de iniciar el planchado recorras el hotel, Virdomel.&lt;br /&gt;- ¿Le parece?&lt;br /&gt;- No me parece, creo que es imprescindible.&lt;br /&gt;- Usted cree que no llegaré a planchar todo en el día, ¿verdad?.&lt;br /&gt;- No es por eso.&lt;br /&gt;- ¿Entonces?&lt;br /&gt;- Porque no basta con que planches las sábanas y queden impecables sin saber, aunque a tientas, a quienes pueden corresponderles. Será bueno que te empapes del cuidado que se les debe a esas sábanas que acompañan el reposo o el descanso de los pacientes que aquí viven...&lt;br /&gt;- Entiendo.&lt;br /&gt;- ...¿de qué te serviría cumplir la tarea, cobrar unos pesos, y desconocer qué hacen las sábanas con sus moradores día y noche? Allí tienes unas sabanitas de una criatura que, habiendo viajado mucho, aguarda una operación en su corazón, ¿Puede ser descorazonado el planchado?, ¿No le asiste merecimiento, aunque nada tenga que ver contigo, de esmero y trato compasivo? Mis sábanas requieren estar bien almidonadas para no tener arruguitas por ejemplo, hay mucho por andar, ¿comprendes?...&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;*Maitén (maitenus boaria), árbol que abunda en las regiones patagónicas.&lt;br /&gt;El Maitén, Chubut, Argentina.&lt;br /&gt;     &lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días ésta historia continuará)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-8816434948462514054?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/10/saviadura-parte-lxiii.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-2522121064806979245</guid><pubDate>Wed, 15 Oct 2008 17:09:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-30T12:28:02.810-02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Uno de nosotros</category><title>SAVIADURÍA – Parte LXII</title><description>&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(viene de LXI) En esa pulseada entre varias opciones para encontrarme con &lt;?xml:namespace prefix = st1 /&gt;&lt;st1:personname productid="la Rosita" st="on"&gt;la Rosita&lt;/st1:personname&gt;, primero acudí al que menos delatara mi desorientación, es decir, echar vista en el tablero indicador de especialidades médicas, generalmente ubicados en lo alto, perjudiciales para cuellos contracturados, o muy bajos con información contraindicada para la lumbalgia. En tal sentido, siendo yo el único lector de las encumbradas disciplinas de cobertura, no demoró en arracimarse un grupo de personas haciendo lo mismo que yo -toda una corte de recepción para un objeto volador no identificado- parado y de espaldas delante de ellos.&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;Yo agarré fuerte mi almohadón negro tornasolado con sus &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;cinco flores y dos tallos en dorado, y encomendándome a &lt;st1:personname productid="la Providencia" st="on"&gt;la Providencia&lt;/st1:personname&gt; me acerqué a la ventanilla de admisiones preguntando por &lt;st1:personname productid="la Rosita. A" st="on"&gt;la Rosita. A&lt;/st1:personname&gt; cambio recibí la cara del dependiente hundida entre sus manos que urgente me llevó a pensar y murmurar ¿cómo era el apellido de &lt;st1:personname productid="la Rosita" st="on"&gt;la Rosita&lt;/st1:personname&gt;? La paciencia del dependiente era mayúscula, aunque no así la decena de impacientes que se juntaron detrás de mí, dado que el primero aguardó, sin más gestos de incomodidad, que buscara el apellido de &lt;st1:personname productid="la Rosita" st="on"&gt;la Rosita&lt;/st1:personname&gt; por entre el desorden de papelitos que llevo siempre en el interior de un viejo porta-lentes como si fuera mi agenda electrónica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mi orientación se vio desmejorada cuando el amable joven me dijo que la persona no figuraba en sus registros y, ante mi insistencia que sí estaba internada allí, con buena predisposición me aconsejó que fuera hasta el sector internaciones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Vista mi experiencia en estos menesteres que –también- me descalifican como motor de búsqueda, y tras subir por la misma escalera un par de veces y encontrarme al mismo ascensorista en otras –echando por tierra pretensiones de navegador- opté por tomar asiento en medio de uno de los pasillos, descansar, mirar y pensar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span lang="ES-AR"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Los pasillos más chicos, desembocando en pabellones, no tendrían menos de treinta metros cada uno, revestidos por azulejos cuarteados y remendados por tramos, un tándem con asientos, radiadores de calefacción cada siete metros aproximadamente, nichos hidrantes, conductos aéreos por los cuales pasarían cables supongo, una iluminación pobre, fluorescentes de los que algunos titilaban mortecinos justo en la boca de las escaleras sobre los carteles de prevención que decían salida (y no caída), ventanas en uno de los extremos, y más puertitas. Los pasillos más largos, casi de sesenta metros, creo, satisfacían a los pacientes con el agregado de un teléfono público y baños haciendo juego. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span lang="ES-AR"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Qué haces por aquí Virdomel?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¡Señora Myriam, qué agradable sorpresa!, exclamé con gozo en el corazón, vengo a ver a una amiga que está recién operada –agregué-, &lt;st1:personname productid="la Rosita." st="on"&gt;la Rosita.&lt;/st1:personname&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Pues me parece que se te ha hecho un poquitín tarde; yo me estoy retirando porque el horario de visita de la mañana ha terminado, Virdomel, y no se está permitido hasta después de las 15:30 nuevamente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" align="justify" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"  style="font-family:arial;"&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días ésta historia continuará)&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-AR"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-2522121064806979245?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/10/saviadura-parte-lxii.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-3892014763166924315</guid><pubDate>Thu, 02 Oct 2008 17:19:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-30T12:28:02.810-02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Uno de nosotros</category><title>SAVIADURÍA – Parte  LXI</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Jamás hubiera atribuido don de vaticinio al húmero seco de un pollo, pero, considerando los hechos, no puedo omitir la intempestiva aparición de la que hoy, antes de las 08:00 de la mañana, salió despedida por la ventanita de aireación de una casa, y su vuelo rasante por mi cabeza debió anticipar de algún modo el hado alado de mi día.&lt;br /&gt;Sugiero desechar cualquier presunción de un pichón de virdoman, por cuanto soy Virdomel, y si por transitorio descaro entráramos en el devaneo de un personaje de historieta, puede que en aquél, cual bola de nieve, surja un merchandising acorde con el personaje, del que sólo a las claras se conocen las características de su almohadoncito, imposibilitando por ello la creación de un virdomóvil, un virdófono, un virdoreloj, una virdopicera, entre otras cosas, hasta una virdosoga donde colgar los calcetines; dejando, al libre albedrío de el/la lector/a imaginar los rasgos fisonómicos de Virdomel, sin olvidar mi calvicie.&lt;br /&gt;Siguiendo el tren de lo anterior, reconozco que me sentí como el séquito de un estornudo hallándome perdido al arribar al gigantesco hospital donde fue internada la Rosita.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;De suerte que hallé el hall central en el primer intento de ingreso, pero la magnitud del centro de salud es tal, que ante mí se abrían infinidad de puntos de información y accesos: ventanillas, mostradores, corredores, escaleras, ascensores, pisos arriba, pisos abajo; personal que iba de aquí para allá con guardapolvos de color celeste, azul, rosa, verde, terracota y blanco ¡por supuesto!.&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;Despistado como soy, pensándome estornudo, choqué a una bonita señorita de blanco a quien se le cayó una carpeta y ni me animé a preguntarle cómo llegar hasta lo de la Rosita, cuanto menos atreverme a decirle que me sentía un estornudo; ¿qué reacción adoptaría la señorita de blanco?, en el mejor de los casos autorizar una derivación al clínico de guardia, o mirarme a los ojos y decirme que el área de psicología estaba en el pabellón veintidós, como así tomarme del brazo y depositarme en la sala de espera del vacunatorio, y ni hablar de un por qué se dejó estar, y quedar internado en observación por la causa que fuere. En tanto que algún agente de propaganda médica, no dejaría pasar la oportunidad de poner en manos de pacientes y visitas, barbijos con el logo de su representada, procediendo a instruir, cual azafata de línea aérea, su colocación y ajuste, sin soslayar las salidas de escape por supuesto. Despistado y todo, sólo atiné a sostener la mirada en la atractiva señorita al levantar la carpeta, pasar mi mano quitando algún polvillo, y desmayarle un ¡perdón! en el vademécum.&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días ésta historia continuará)&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-3892014763166924315?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/10/saviadura-parte-lxi.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-4900159627312817287</guid><pubDate>Tue, 16 Sep 2008 17:26:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-11T17:16:57.121-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>El Secreter</category><title>SAVIADURÍA – Parte LX</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(viene de LIX) Comunicados por una avenida cuya onda verde me posiciona frente a la inigualada vibración de cada stop, impensadamente abro uno de los tres cajones ubicados en la parte superior y escucho que algo se deslizó tocando una de las paredes, tanteo, pero nada, cierro, y el movimiento provocó la reiteración del susurro. Ahora, con mi corazón volcado decliné los párpados y adormecí la yema de mi dedo, recorriendo, como un acróbata sobre un cilindro de circo, la gráfila de una medalla que descascarada, más viejita que el tintero y mi secreter, sin más valor que la premiación en sí, me fue entregada en una kermesse, con ceremonia de reconocimiento y aplausos produciendo escalofríos en mí, quien con infantil destreza había hallado el caramelo escondido en un bol repleto de harina, que conforme a las condiciones de la justa, inequívocamente preveía la cara de mimo con la que iba a salir.&lt;br /&gt;Juego tonto que ha sabido jugar al juego de no serlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vagabundeando en la orlita: Días atrás, mientras aguardaba sin apuro comprar unas galletas, ansiando que el almacenero me las entregara envueltas por una hoja de papel a la que habría hecho girar en el aire, dejando sobresalir a sus costados unas vistosas orejitas, y diciéndome ¡no te las comas todas por el camino, Virdomel!, un muchacho hacía rodar en el mostrador una moneda que inesperadamente fue frenada por la palma de una mano que exclamó ¡Tarde o temprano, se ría o se llore, por cara o seca hay que optar!, fuera de mi foco debí hacer foco en lo que la persona le quería decir al muchacho no menos desconcertado que yo; alzó la voz otra, que haciendo girar la moneda, con su discurso interpuso ¡Cada día es una oportunidad para elegir de qué lado se está! y la aplastó en el mostrador; no le fue en zaga un simpático pelilargo con aros que bebía de un sachet con yogurt quien con una mano lanzó la moneda al aire y luego de atajarla expresó ¡A cada despertar le sucede la necesidad u obligación de tomar decisiones, reafirmar lo elegido, ratificar o rectificar el rumbo!; un señor de cabello muy blanco con tono pausado repitió algo que suele decir un gran amigo ¡Cada uno vota con su libreta!; por mi parte, pensando si entre los improvisados titanes en acción alguno terminaría con la presea en la solapa, el almacenero, con rostro de haber ganado caminos, montó sobre la pieza metálica un terrón de levadura y díjole al joven ¡La fe en Dios es una elección y renovación diaria a primera hora de la mañana; de manera horaria, y sabiendo de qué lado estás, te guiará frente a las opciones para la toma de decisiones y te impedirá ser botado! ¡Vamos; vete, vete!, y dile a tu señora madre que mande unas lonchas medianas con chicharrones que aún la Maruja no le cae con el punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recogiendo doradas migajas icé los párpados y la medalla retornó a su escriño.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días, SAVIADURÍA© continuará)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-4900159627312817287?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/09/saviadura-parte-lx.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-4488642714686374468</guid><pubDate>Tue, 02 Sep 2008 17:31:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-11T17:16:24.167-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>El Secreter</category><title>SAVIADURÍA – Parte LIX</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Desata placidez el aparato respiratorio de mi almohadón de fondo negro tornasolado con sus cinco flores y dos tallos, circunvalados por esa sucesión de ochos horizontales, distendidos detalles que reposan junto a mí, sentado frente a mi secreter, con mis manos que lentamente descorren la persianita, rindiéndome ante un panal de roble para dar con el tintero que en tiempo ha me obsequió una amiga. El ritual exige posar mis ojos en el portarretrato, mas no se detienen, y luego apuntan al cofre en donde suelo guardar lapiceras, lápices, cartuchos y frascos de tinta, gomas de borrar, el abrecartas y la regla que nunca empleo. Antes de abrirlo distráenme otras celdillas instándome a rozar con suavidad cada uno de los herrajes. A veces me pregunto en cómo siendo sencillamente cajones de un mueble, a no todos se los suele llamar así, y al cajón de la ropa interior o de las cartas de amor se le dice cajoncito, en tanto que al de otras prendas se lo llama cajón. Mi secreter no está exento. Arresta mi paso el herraje boquiabierto del cajoncito al que un afecto bautizó como berenjenal. No sé si en todas las casas, pero en algunas creo que sí, al menos, acentuado por mi natural desorden eso sucede en mi secreter, siempre hay un cajoncito con objetos de distinta índole, en donde apego y desapego conviven ociosamente y sin rechazos entre sí, sin saber ellos porqué llegaron allí, habiendo, en forma aleatoria, ocupado anteriormente un lujoso o austero estante; pero si fueron conservados, aunque en un supuesto caos hoy residan, algo deben tener por ofrecer, y el dueño, no habiéndose deshecho de ellos, quizás, es porque sabe que un fruto podrán dar todavía.&lt;br /&gt;Una vez un amigo encontró en su cajón de objetos varios, o lost-and-found como solía llamarlo, un lunes, un martes y un miércoles santo; ¡por suerte era un mediodía! resaltó en su comentario; al día de hoy no entiendo porqué lo recalcó.&lt;br /&gt;Sigo, pues, no vale la pena detenerme en lo que contiene mi berenjenal, no es tan sustancioso, se aburriría…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días ésta historia continuará)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-4488642714686374468?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/09/saviadura-parte-lix.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-8058666350194268561</guid><pubDate>Tue, 19 Aug 2008 17:30:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-11T17:13:32.394-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Auxiliadora</category><title>SAVIADURÍA – Parte LVIII</title><description>&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;(viene de LVII) La pared de esa vereda, como consecuencia de las herrumbrosas persianas de los galpones dispuestas al sueño eterno, escoltadas por enormes columnas sobresaliendo un poco más de setenta centímetros, hacen que la misma presente ciertas sinuosidades tendientes a malograr el cauteloso andar de los invidentes, y por qué no sorprender a un distraído.&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Advertido de ello y ansioso por evitar otro derramamiento, en medio del silencio grité ¡Cuidado, señora!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La mujer, que se guiaba tocando con su bastoncito la cortina metálica de uno de los recovecos, hallándose a menos de un metro de distancia, se detuvo de inmediato frente a lo que pareció una orden con tono imperativo y hasta alarmante, pero bien (o mejor dicho no), privada de la visión, iba directo a estampar su cara contra uno de esos muros divisorios. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Su cabello, rizado y cano, era parte de la composición de los renglones de su piel. Una mujer risueña que buscó en su entorno casi vacío al dueño del grito y, por ende, compositor de su marcha interrumpida. Su ropa era sencilla aunque lucía bien combinada, tenía puesta una camperita de jean sobre una remera muy finita color beige, pollera y una cartera con zapatos al tono. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El bastoncito blanco era improvisado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Presenté mis excusas, recibiendo de la dama un gesto cordial, dándome a conocer que nunca había ido a tomar el colectivo por esa calle; que desafió su rumbo diario porque se sentía inútil, perdida y sola. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Mis ojos no son como los de los ciegos, ¡ve, ve! -me dijo-, hace seis meses que no puedo ver; ni bastón de ciego tengo, porque el médico me ha dicho que dentro de unos meses vienen a la ciudad unos especialistas, y tal vez puedan sanarme. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Se le llenaron los ojitos de brillo así que sólo atiné a preguntarle qué colectivo iba a tomar para sacarla del trance y acompañarla, pero la dama algo más tenía por enseñarle a este hombrecito que se había encontrado con una gran mujer: ¿Sabe que bailo el tango?, algunos me dicen cómo puedo hacerlo y les digo que lo bailo con los pies no con los ojos. Es cuestión de reconocer el ritmo y animarse. Yo soy muy optimista y siempre trato de entender, pero no todo entiendo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Le cuento algo, soy hebrea, y hace como dos meses estaba frente a &lt;?xml:namespace prefix = st1 /&gt;&lt;st1:personname productid="la Estrella"&gt;la Estrella&lt;/st1:personname&gt; de David pidiendo por mi salud y, aunque usted tampoco me crea, vi a &lt;st1:personname productid="la Virgen Mar￭a"&gt;la Virgen María&lt;/st1:personname&gt; con un Niño en los brazos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¿Por qué no he de creerle?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Me han dicho que ya estoy hecha una vieja loca. Todo porque aún puedo reír con mi desgracia. Pero es que algo de claridad veo, y a la gente también, aunque media borrosa; no veo las caras con nitidez y sólo puedo hacerlo de costado. El médico me dijo algo del nervio óptico. Vea, acá me duele cada tanto, y recorrió con su mano la zona izquierda, desde su parietal hasta el occipital. Pero a &lt;st1:personname productid="la Virgen"&gt;la Virgen&lt;/st1:personname&gt; con el Niño yo los vi, ¿usted qué piensa?, ¿me habrá querido decir algo?, ¿me estaré volviendo chiflada como me dicen?&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Qué iba a decirle, temía ser muy parcial, ¿desde dónde lo haría? No me resultaba fácil responderle. Traté de ponerme en su lugar, en el de sus allegados, en sus lugares de pertenencia, en su historia de vida, en su acervo formacional, respetar sus años, en entender por qué empleó el término “Virgen” y no María simplemente, por qué razón dijo en un momento “con un niño en sus brazos” y luego “con el niño”, así que respondí: Yo le creo, señora. Y si &lt;st1:personname productid="la Virgen"&gt;la Virgen&lt;/st1:personname&gt; se le apareció en éste momento de su vida por el que atraviesa un profundo malestar, se siente sola e incomprendida, quizás &lt;st1:personname productid="la Virgen Mar￭a"&gt;la Virgen María&lt;/st1:personname&gt;, auxiliándola, le estaba ofreciendo su mediación ante Dios.&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¿¡Quién podía ser yo para calificar, poniendo debajo de la línea de aprobación, la visión que había tenido. Su verdad. Su cordura!? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Yo estoy segura que algo me quiso decir porque es de las nuestras (lloró)..., y yo necesito ver. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¿Sabe que a veces veo algunos colores? ¿Por qué será?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- No lo sé.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Llegó el colectivo, y luego de agradecerme, sin entender porqué ella a mí, decidí ir hacia una iglesia que está a pocas cuadras, cuando iba ingresando recordé algo que &lt;st1:personname productid="la Virgen Mar￭a"&gt;la Virgen María&lt;/st1:personname&gt; reveló a Santa Gertrudis: &lt;i&gt;“Si alguno me saluda con devoción y me llama Blanco Lirio de &lt;/i&gt;&lt;st1:personname productid="la Sant￭sima Trinidad"&gt;&lt;i&gt;la Santísima Trinidad&lt;/i&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;i&gt;, Fúlgida Rosa del Paraíso, Yo haré ver en él lo que puedo obrar por &lt;/i&gt;&lt;st1:personname productid="la Omnipotencia"&gt;&lt;i&gt;la Omnipotencia&lt;/i&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;i&gt; del Padre, qué recursos me suministra &lt;/i&gt;&lt;st1:personname productid="la Sabidur￭a"&gt;&lt;i&gt;la Sabiduría&lt;/i&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;i&gt; del Hijo y cómo ha llenado de Misericordia mi Corazón &lt;/i&gt;&lt;st1:personname productid="la Benignidad"&gt;&lt;i&gt;la Benignidad&lt;/i&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;i&gt; del Espíritu Santo…”&lt;/i&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días, SAVIADURÍA© continuará)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-8058666350194268561?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/08/saviadura-parte-lviii.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-2024122349296461642</guid><pubDate>Fri, 08 Aug 2008 20:26:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-11T17:12:24.230-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Auxiliadora</category><title>SAVIADURÍA – Parte LVII</title><description>&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El insolente aviso en la explanada de la estación de servicio impacientó a mi estómago; decía: “café c/leche + 2 medialunas $ &lt;?xml:namespace prefix = st1 /&gt;&lt;st1:metricconverter productid="3,00”"&gt;3,00”&lt;/st1:metricconverter&gt; En realidad no sé si era una bicoca, incluso desde lo etimológico, pero la invitación cuadraba teniendo en cuenta que la mañana nos sorprendió con muy baja temperatura.&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Yo iba caminando por una calle de nombre San José, muy probablemente tenga que ver con lo que continuará, mas no me detendré así puedo enfocar el relato en función de lo sucedido esa mañana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Decía pues que iba caminando por esa calle, y lo era con estupor, debido a que me salían al paso algunas manchas de sangre por la vereda, y por la forma de las marcas, la mayoría de las gotas habían caído con cierto movimiento; no son iguales las marcas producidas por el goteo del que sangra estando quieto, en un lugar fijo, pues suelen abotagarse en la caída, arracimarse, tornar circulares, espesas y con puntitas alrededor, algo así como el efecto visual que se advierte en una piscina cuando alguien se arroja desde un trampolín en posición fetal; en cambio, las que se van desprendiendo de quien sigue caminando, sin considerar el encharcado arrastrado, adoptan una especie de movimiento inerte, perezoso, indeciso, de modo tal que la gota no es tan circular como la primera, sino más bien alargada, esparcidas, un lanzamiento captado en cámara lenta, con mayor grosor o espesor sobre uno de sus lados y, estrellada contra el suelo, tendiente a dejar la expresión de unos ojos estupefactos, horrorizados, muy abiertos y con pestañas bien definidas, dependiendo del caudal del sangrado, la moderación o virulencia de los movimientos de quien se ha lastimado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Sobre la observación de un lego por supuesto, quien sangra en determinados lugares va dejando entrever instantes de detención, o si su marcha ha sido -por llamarlo de alguna manera- continua, regular, sin mayor importancia o alteración, porque el que iba sangrando no era yo; ¡obvio!, así cualquiera se detiene a analizar las formas de las gotas de sangre caídas en la calle.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Tengo presente que eran las 07:34 AM cuando al doblar en la esquina, entrando a una calle de tránsito vehicular inconstante y de notoria ausencia de transeúntes, escuché unos golpecitos provenientes de la otra vereda. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;En otro tiempo, a lo largo de esa cuadra quebradiza, susceptible, hoy, a restallar y propagar un suspiro, se alzaba una importante empresa de la industria alimentaria, de la cual sólo han quedado en el recuerdo del vecindario los sonidos procedentes de cintas transportadoras, autoelevadores, montacargas, los producidos por el ingreso y expedición de la materia prima y manufacturada, el murmullo en los depósitos y en la plaza de contenedores; el creativo y llamativo color de la flota automotor que formaba parte de la logística de distribución; como así, los aromas que se originaban en los hornos de cocción ubicados sobre la perpendicular. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;De ese andamiaje sobrevivió una parte de la estructura, hoy carente de actividad, salvo la originada por la presencia de gatitos que adoptaron el lugar como propio; y que mal no les ha venido, porque al no tener televisores cada vez van ocupando más espacio, y favorecidos por el solidario sustento pueden mantenerse en la colonia sin conocer mayores esfuerzos...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días ésta historia continuará)&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-2024122349296461642?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/08/saviadura-parte-lvii.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-2245372541344883135</guid><pubDate>Wed, 06 Aug 2008 18:07:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-11T17:11:20.433-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>En el Silencio</category><title>SAVIADURÍA – Parte LVI</title><description>&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Cuando se hizo presente el beso de la ausencia, me di cuenta que la presencia, inadvertida y no valorada, estaba ausente; ¿qué sucede cuando una enfermedad se instala diciendo vine para quedarme y ya no me iré?.&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Espectadora imbecilidad, ligeramente, dice, cuando no receta por teléfono: habrá que poner el pecho; como si se tratara de una inexpugnable coraza de metal, un pretil donde se apoyan las sensaciones y emociones, el mostrador en el living de casa en donde se reciben consejos y sugerencias y un libro de quejas ya se abrió, y sin prenumerar a simple vista; la sujeción de un pretal para el acarreo quién sabe hacia dónde y por quién; y es en el silencio, con la ruidosa soledad, cuando en ese pecho se hiende un puño quirúrgico buscando aquellas raíces que pechen una respuesta, no para poner el pecho como un percherón, sino ponerle sabiduría a un hombro ubicuo e invisible que ayude a soportar el peso del beso de la ausencia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:arial;" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Te aseguro, Virdomel, que si no hubiera sido por el Cristo de mi cruz, mi fe y el amor de mi familia, muy probablemente, abatido, me habría comido el abismo y no estaría hoy charlando contigo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:100%;"&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días, SAVIADURÍA© continuará)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-2245372541344883135?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/08/saviadura-parte-lvi.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-767854979656648126</guid><pubDate>Tue, 15 Jul 2008 17:23:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-11T17:09:54.482-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Cartas</category><title>SAVIADURÍA – Parte LV</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(viene de LIII y LIV)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Hoja 42 - 29 de Febrero de ... Con inusitada resolución y habitual coquetería, riela sobre mi pluma la lumbre del cirio que me acompaña en esta tarde envejecida.&lt;br /&gt;Ayer te vi salir tomadita del brazo de tu amor. Me enteré que se llama Rigoberto. Eran las 10:15, nuestra hora. Afortunadamente, por mi traza resulté irreconocible cuando ambos lanzaron una mirada hacia la vereda opuesta. Tu sonrisa no ha cambiado. Creo que has hecho una buena elección; impresiona distinguido y…, hacen una linda pareja.&lt;br /&gt;Cada tanto pienso en que me gustaría xxxxxxx (tachado) que supieras en cuánto cambió mi vida; aunque no sé para qué, no te importaría. No estoy solo, y ella sabe de tu existencia; mucho me costó asumir la inexistencia de la infidelidad cada vez que la besaba.&lt;br /&gt;Un día la encontré con su cuerpo volcado hacia atrás del sofá, había dejado salir una desapoderada risa que estremecía cada rincón de la casa seguida por un: ¡en qué lugar te habrá dejado a San Valentín! Ocurrente ironía, fantástica y al mismo tiempo macabra.&lt;br /&gt;Al principio me daba lo mismo, pero es una mujer maravillosa y debí reinventarme. Pienso que todavía no lo hice del todo bien. Aún dificultase mi entrega a sus nobles sentimientos, mas tampoco estoy preparado para ocultarle las cosas, ella me conoce. Vivía frente a mi casa natal. En el 2° “B”.&lt;br /&gt;Quisiera decirte que xxxxxx (tachado), absorto, al mirar mi pluma me flasheé con que la misma se muestra conformada por dos hemisferios, pero no es así; esa casi división, esa composición como de dos láminas, propende a un modo de construcción que deja fluir desde adentro hacia fuera y por qué no desde afuera hacia adentro. Y cuando la vehemencia de una de sus partes impele hacia un margen, la flema de la otra tiende a equilibrar.&lt;br /&gt;Tiene la pluma una sabiduría y sensibilidad peculiar, y esta apacible luz que se hiende en la hendedura no insola, por el contrario, localiza los puntos de reflexión para salir de su centro y alumbrar.&lt;br /&gt;Quizás con esa sutileza ayer necesité verte desde enfrente y decirte, desde mi silencio furtivo, que así como la pluma es susceptible al equilibrio y con su alma busca deleitar; sepas que, en aquel sintético verdín, como estos hemisferios de mi pluma, desde mis posibles contrastes, sólo ambicioné con instilar en tu corazón la síntesis de un pobre hombre perdidamente enamorado xxxxxx (tachado), incapaz, de satisfacer en cualquier tiempo, la necesidad de cada región de tu ser.&lt;br /&gt;Te vi feliz. Soy feliz.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Devolví el escrito a la encargada del edificio como ella lo había requerido y diciéndonos gracias fue la manera de despedirnos.&lt;br /&gt;Antes de llegar a la esquina se me ocurrió voltear para ver la vereda limpia, y me encontré con que la mujer, con edad de mujer, besaba con ostensible efusividad el manuscrito; una fusión de carta pendiente en un diario personal.&lt;br /&gt;¿Para quién habrá sido ese escrito, no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gorjeo crepuscular: I’ve got you under my skin by Frank Sinatra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días, SAVIADURÍA© continuará)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-767854979656648126?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/07/saviadura-parte-lv.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-4660961464768744654</guid><pubDate>Thu, 03 Jul 2008 17:27:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-11T17:09:36.997-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Cartas</category><title>SAVIADURÍA – Parte LIV</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(viene de LIII )&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Virdomel - En primer lugar observo que el escrito pareciera formar parte de las hojas de un diario personal; no parece haber sido arrancado así porque sí pues no hay indicios de maltrato…;&lt;br /&gt;Señora - Si, ¿vio?&lt;br /&gt;- … está claro que no hay señales de un añejamiento en el papel, razón por la cual sospecho que no fue escrito hace mucho tiempo, o muy escrupulosa fue su guarda.&lt;br /&gt;- Es cierto.&lt;br /&gt;- ¿Qué tal si corta por un rato la salida del agua, señora?&lt;br /&gt;- Tiene razón.&lt;br /&gt;- Al tacto se descubre que la persona que lo escribió no ejerció ningún tipo de presión sobre el papel, siendo lo suficientemente cuidadosa en el trazado dada la ausencia de renglones guías que orienten su desenvoltura…,&lt;br /&gt;- ¡Ah! Sí, sí.&lt;br /&gt;- … y como usted advirtió, la persona tomó, quién sabe con qué fin, el recaudo de… (¿?) quitar el año de la fecha…,&lt;br /&gt;- ¡Yo me di cuenta enseguidita de eso!&lt;br /&gt;- …que bien lo pudo haber hecho para desorientar, aunque la persona a quien fue destinado inmediatamente descubriría la impronta de la letra…&lt;br /&gt;- ¡Por eso pregunté si alguna la reconocía!&lt;br /&gt;- Entiendo.&lt;br /&gt;Estamos hablando de una destinataria, entonces.&lt;br /&gt;- Sí. Y allí menciona, si no leí mal porque es una letra horrenda, a un tal Rigoberto.&lt;br /&gt;Y en mi edificio no vive ningún Rigoberto.&lt;br /&gt;- ¡Caramba! Eso desorienta aún más.&lt;br /&gt;- ¡Y sí hombre! Hubiera cerrado el pico y charlado con las mujeres que tienen un Rigoberto en la casa.&lt;br /&gt;- Entiendo. Sigo su línea de razonamiento.&lt;br /&gt;- El que lo dejó se equivocó de dirección seguramente; o no está bien.&lt;br /&gt;¿Por qué no lee, hombre?&lt;br /&gt;- Quien pudo dejar ésta carta no parece haber obrado con ligereza y se muestra meticuloso, ¡estamos hablando de un hombre según usted! quien ha leído el escrito, por lo cual descarto la equivocación.&lt;br /&gt;Es probable que la destinataria se haya mudado hace poco, o que el tal Rigoberto pertenezca al año que falta en la fecha (¿?), o que no necesariamente viva en el edificio ese Rigoberto; y no podría desestimarse la presunción de que ese Rigoberto ni siquiera exista.&lt;br /&gt;- ¿¡Qué está diciendo!? ¿Y para qué lo nombra?&lt;br /&gt;- Quizás lo haga para despistar, o emplee una especie de clave entre ellos.&lt;br /&gt;¿Usted consultó con todas las consorcistas?&lt;br /&gt;- A veeerrrr; déjeme pensar…&lt;br /&gt;Sí, estaban todas, salvo la chiquilina del último piso.&lt;br /&gt;- No, no puede ser. No creo.&lt;br /&gt;- ¿Por?&lt;br /&gt;- Porque es evidente que la letra responde a un adulto. Sí, tiene razón, son trazos de hombre.&lt;br /&gt;- ¿No se molesta? Pero tengo que seguir limpiando la entrada. Lea tranquilo, pero le ruego que ¡por favor me la devuelva!...&lt;br /&gt;- Pierda cuidado.&lt;br /&gt;- ¡Y, sí!, la quiero conservar; porque por más de lo que allí diga, no sé si todas, pero a algunas mujeres nos gustaría formar parte de la inspiración de un hombre, o ser uno de los ejes de su diario íntimo por más que decidiera dejar sus hojas en el buzón de la vieja amada.&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días ésta historia continuará)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-4660961464768744654?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/07/saviadura-parte-liv.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-7078164722744133896.post-4501688725918728405</guid><pubDate>Sun, 29 Jun 2008 15:47:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-11T17:09:14.044-03:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Cartas</category><title>SAVIADURÍA – Parte LIII</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Pese a tratarse de un edificio tirando a petiso, que gozaba de una paquetísima fachada y del que bien podía presumirse un consorcio de poca población; lo cierto es que el alboroto formado frente a la puerta de ingreso y en torno a la encargada, daba claras muestras de que por un lado no eran tan pocos los consorcistas, y alguna singularidad tendría aquello que se había ocupado en desatar un estridente cotilleo en el que predominaban hermosas damas, sin faltar caballeros denotando un aire antipático y desdeñoso, tanto en los gestos como en el tono de sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de todo, de una manguera salía un chorrito de agua, indiferente, anémico, pero constante, al que pude frenar con un simple doblez en el conducto, trabándolo bajo la rueda de una bicicleta atada a un letrero que decía «contramano».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que rotundamente cesaron algunas de las voces y otras se iban perdiendo en dirección a los vehículos estacionados en la cuadra, la encargada me dijo en voz alta: ¡tanto lío porque pregunté si era de alguien éste escrito que dejaron en el buzón!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como pareció que nadie recogió el guante, yo me limité a recoger la manguerita que se acordó de seguir chorreando y se la alcancé a la señora encargada, cosa que no hice para que siguiera perdiendo, ni para mostrarme gentil, sino porque sentía la comezón por leer el escrito aludido por la señora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Usted escuchó el escándalo que se armó? -me preguntó ella.&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- Sucede que me encontré con éste escrito suelto en el buzón, y mientras lo leía, pensaba en para quién sería y quién lo habría dejado; porque como usted verá no figura remitente ni destinatario. Además tiene una fecha a la que le sacaron el año.&lt;br /&gt;- ¿Me permite verla, señora?&lt;br /&gt;- Sí, tome. Yo ya no vuelvo a sacar el tema, no sea que se produzca otro escándalo.&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Si Dios quiere, en los próximos días ésta historia continuará)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7078164722744133896-4501688725918728405?l=tejadacampos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tejadacampos.blogspot.com/2008/06/saviadura-parte-liii.html</link><author>tejadacampos@educ.ar (Lord TC)</author></item></channel></rss>